
A continuación detallamos algunas recomendaciones básicas que pueden ayudarle a evaluar el correcto funcionamiento del emisor y/o solventar cualquier anomalía o irregularidad.
Antes de empezar compruebe que el emisor está correctamente conectado a la red eléctrica y el interruptor de encendido está accionado. Después asegúrese de que la temperatura de trabajo que ha seleccionado para su emisor es superior a la temperatura ambiente.
Si una vez realizadas estas comprobaciones sigue observando que su emisor no funciona correctamente, puede deberse a alguna de estas razones:
- Se ha activado automáticamente uno de los dispositivos de seguridad. Desconecte el aparato de la toma de corriente y espere 30 minutos. Al cabo de ese tiempo vuelva a conectar el emisor y accione de nuevo el interruptor de encendido.
- El emisor no está bien dimensionado para la estancia. Compruebe con su distribuidor si los cálculos han sido correctos teniendo en cuenta: dimensiones, orientación y aislamiento de la estancia, así como la zona climática donde se encuentra. Estos cálculos sirven para evaluar si necesita instalar un emisor de mayor tamaño.
- Error de programación (saltos de temperatura, variaciones térmicas bruscas...). Dejar un salto de temperatura grande a la hora de programar el emisor, puede provocar un aumento de consumo energético con un menor rendimiento, o lo que es lo mismo: que el emisor tarde mucho tiempo en alcanzar la temperatura deseada incrementándose además nuestra factura.
Para evitar esto debemos procurar no establecer una diferencia muy grande en temperatura a la hora de hacer la programación por ejemplo: es mejor programar una temperatura de 20ºC mientras la estancia está ocupada y 16ºC cuando esté desocupada, que programar 20 y 10º C respectivamente, ya que el tiempo para pasar de una temperatura a otra, será menor (aumento de confort) y la energía consumida también disminuirá (aumento del ahorro).
* La temperatura ambiente en invierno debe ser de unos 21º C, según la normativa vigente. Los cálculos de calefacción se efectúan teniendo en cuenta la temperatura media exterior de cada zona. (Ej. si en una zona con temperatura exterior media de 10º se dan temperaturas prolongadas de 0º, puede suceder que el sistema de calefacción no sea capaz de aportar el rendimiento extra que supone, salvar un salto térmico superior en 10ºa lo previsto, ya que no fue instalada para ello. Esta circunstancia, afecta a todo tipo de calefacción, no sólo sistemas eléctricos).
- Existe algún objeto que impide una buena circulación del aire. No es aconsejable el uso de cubrerradiadores o repisas, así como la colocación de ropa, mantas etc. encima del emisor: esto puede suponer un mayor consumo de energía y un menor rendimiento del aparato.
- Su vivienda está situada en la primera o última planta del bloque. Las viviendas que ocupan la primera o última planta de un edificio pueden experimentar fugas de calor superiores a las del resto, ya que no disponen de locales calefactados (por encima o por debajo) que hagan de "freno" (efecto sándwich). Estas viviendas necesitarán un aporte extra de energía para compensar estas pérdidas.
- Exceso de polvo o suciedad en el ambiente (aparición de manchas). La aparición de manchas en la pared, justo encima de los equipos de calefacción, no es en ningún caso síntoma de mal funcionamiento de los emisores, sino de un exceso de partículas de polvo en el ambiente; el aire (que incluye las partículas de polvo) circula a través de los elementos del emisor, se calienta y sale por la parte superior del aparato, dejando las partículas adheridas a la pared y provocando manchas en la misma. Lo más recomendable es ventilar de forma habitual la estancia y limpiar periódicamente los espacios entre los elementos del radiador, para mantenerlos libres de polvo y suciedad.
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